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Sixto González, concejal y candidato a alcalde de Talca: “En el municipio está instalada la cultura del dinero y la política. Eso lo vamos a erradicar”

El 28 de octubre de 2012, Sixto González Soto obtenía mil 814 votos en las elecciones municipales como candidato del Partido Comunista (PC) y se convertía por vez primera en concejal de Talca. 

Fue un día de alegrías y emociones. Oriundo de la localidad de Rapel -pequeño pueblo de la comuna de Navidad en la Región de O´Higgins- González no sólo coronaba un trabajo de años en lo comunitario, deportivo y social. 

Con su arribo al municipio, además, el Partido Comunista volvía -después de 39 años- a tener un representante en la corporación edilicia de la capital regional. Vicente Acuña Anfossi y Juan Araya Cerpa habían sido las últimas autoridades edilicias electas, y cuyos períodos concluyeron súbitamente tras el Golpe Militar. 

Por eso, lo logrado por este profesor de Historia y Geografía ocupa un capítulo especial en la historia del PC. Hace más de cuatro décadas, Sixto González -hijo de padres campesinos y el menor de 11 hermanos- reside en Talca, ciudad en la que forjó gran parte de su vida estudiantil, profesional y familiar. 

Fue en su época de estudiante en la Universidad Técnica del Estado, cuando comenzó a militar en el PC. Siempre fue un férreo participante en las actividades estudiantiles, llegando a formar parte del Centro de Alumnos de su carrera e integrante de la primera Federación de Estudiantes de la Universidad de Talca en 1985. 

Pero no sólo la política se lleva la atención de Sixto González. El fútbol es otra de sus pasiones; de ahí que se convirtiera en un activo simpatizante, jugador y dirigente del Club Deportivo 21 de Mayo; además de tesorero de la Asociación de Fútbol de Talca Villa San Agustín. 

Hoy, este amante de la música, la lectura y de la guitarra, que también disfruta de las visitas al CREA, al Mercado, y al balneario de Río Claro; enfrenta un desafío de marca mayor: ser jefe comunal y dirigir por los próximos cuatro años los destinos de la capital regional.

Sentado en una banca de la Alameda -uno de sus sitios favoritos para recorrer en compañía de sus hijas Violeta, Ivannia y Gabriela, además de su nieto Tomás y su compañera Sandra- el hoy concejal y candidato a alcalde del PC en la lista “Chile Digno, Verde y Soberano”, conversó con Diario Talca y detalló sus propuestas, iniciativas y acciones con las que quiere cambiarle el rostro a la ciudad.

Ocho años de trabajo de concejal, donde pasó de ser electo en el último cupo a la autoridad edilicia más votada. ¿Cómo evalúa esa trayectoria?

“Hicimos un arduo trabajo durante el primer período. Hubo una fuerte labor de apoyo y orientación a organizaciones deportivas, vecinales y culturales. Pero también hicimos en trabajo de combatir a la derecha más corrupta, es decir, a esa que ha usufrutuado del municipio. A esa gente la enfrentamos, se lo dijimos en la cara y tuvimos la valentía de acusarlos en los tribunales y la Contraloría. 

Yo creo que mucha gente se sintió identificada con esa lucha, lo cual se vio reflejado a la hora de las elecciones de las autoridades comunales, y es que, dentro de un total de 75 candidatos, obtuve 3 mil 135 votos, lo que no deja de ser importante (…) Cuando las cosas se hacen bien, la gente observa positivamente y aprueba las gestiones”

¿Y eso es sustento para aspirar a la alcaldía de Talca? 

“Hoy con el apoyo en las urnas, sumada la experiencia que he ido adquiriendo en los últimos ocho años, más ir conociendo del municipio sus deficiencias y también sus virtudes; puedo decir que es buen respaldo para afrontar el desafío que nos permita no sólo estar al mando de la municipalidad, sino que gestionar, innovar y hacer las transformaciones que la comuna y la ciudadanía requiere”  

¿Y cuál será la matriz para esos cambios?

“El eje se debe sustentar en tres principios. Primero, la transparencia, especialmente, en lo que respecta el uso de los recursos municipales y los actos del jefe comunal. Hoy existen temas sensibles como salud y educación, donde el municipio se hace a un lado y no invierte, y es ahí donde queremos hacer un uso eficiente de los dineros. Se han gastado recursos en áreas que no generan ningún retorno social, por eso, nuestra idea es que ello se focalice en los ámbitos que tengan un impacto efectivo en la comunidad.

Lo anterior va de la mano con un segundo elemento, y que es promover una participación ciudadana efectiva en la toma de decisiones. Hay que hacer partícipe a la gente y a sus organizaciones en la gestión municipal, convirtiéndolos en actores activos y protagonistas; porque las instituciones modernas trabajan a la par y de la mano con las fuerzas vivas, no sólo en la elaboración de proyectos, sino también en fijar las metas a cumplir”.

¿Un municipio más autónomo?

“Así debe ser, pues hoy se está al debe en ese aspecto. Las últimas administraciones viven gestionando proyectos en Santiago, ya sea con el apoyo de parlamentarios, a través de visitas a ministros o subsecretarios. El municipio debe ser capaz de generar proyectos y financiarlo con sus propios recursos; elaborar iniciativas de inversión de impacto y que no sólo vayan orientadas a la diversión y entretenimiento de la gente. Las fiestas, las ferias y los shows son absolutamente válidos, pero no deben ser la única preocupación de una autoridad municipal”.

Se dice que el municipio es la empresa pública más importante de una comuna, con presupuesto y generación de mano obra, por tanto, se hace clave administrarla bien. ¿Coincide con esta opinión?

“Evidentemente. Esta es una empresa grande, pero debe ser gestionada con responsabilidad, transparencia y con un sentido solidario. Urge velar por las condiciones laborales de sus funcionarios en materia de salud, descansos y contratos. Si queremos tener funcionarios contentos, con la camiseta puesta y que hagan su trabajo de manera eficiente, debemos ser capaces de brindarles también los mejores ambientes de trabajo. 

Los buenos funcionarios -independiente de su pensamiento o color político- tienen que estar, nadie sobra. Si vamos a gobernar, lo haremos para todos, sin distinción. Y por tanto el cuidado de nuestro recurso humano es esencial, porque eso habla también de buena gestión.  

Para que esta institución sea eficiente, debemos ponerla en el lugar que se merece, debemos profesionalizar las funciones y ser transparentes en la contratación de la gente que se desempeña en tareas municipales; poniendo fin a los funcionarios ‘fantasmas’, quienes están en las planillas pero que nadie sabe qué tarea desempeñan. (…) Vamos a terminar con esa lógica de que la municipalidad es un botín de guerra. Hay que erradicar las malas práctica, porque el municipio no es una bolsa de empleo ni un botín a repartir”. 

¿Ese diagnóstico pareciera ser “pan de cada día” en gran parte de las corporaciones edilicias?

“Desconozco la realidad de otros municipios, pero cuando asumí como concejal, me quedé corto con el diagnóstico que tenía de cómo funcionaba la municipalidad de Talca (…) El vínculo que hay entre política y dinero es muy fuerte, y eso quedó de manifiesto en diversas denuncias y querellas que interpusimos en los órganos pertinentes.

Lamentablemente, la justicia no tiene sanciones que sean realmente ejemplificadoras para este tipo de delitos, y eso impactó en que muchos sectores disminuyeran sus deseos de seguir perseverando para atacar esas anomalías que detectamos”.

¿Y esa relación entre dinero y política se mantiene en la municipalidad de Talca?

“Es evidente que en las licitaciones se trata de favorecer al más conocido o de favorecer a tal o cual personaje. No lo digo yo, sino que así lo determinó un informe de Contraloría, por ejemplo, en el caso del proyecto de instalación de luces led, donde se favoreció a una empresa que no tenía experiencia en el rubro y que resultó en una vulgar estafa. Tal fue la cantidad de incumplimientos registrados que finalmente se puso término al contrato. 

Siempre he dicho que en el municipio está instalada la cultura que vincula dinero y política. Y eso, definitivamente, lo vamos a erradicar. El daño que ello provoca es muy grande. Y si queremos tener éxito no podemos hacer lo mismo que han hecho los demás. No tiene sentido y menos justificación”.

Tomándonos de su slogan de campaña. ¿Cuál es el Talca que queremos?

“Este municipio se ha convertido en un distribuidor selectivo de beneficios. Es una municipalidad asistencialista y discriminadora. Por eso, para lograr el Talca que queremos, debemos trabajar en una gestión que iguale la cancha para que todos tengan las mismas oportunidades. 

Talca tiene al debe tres grandes temas: falta de áreas verdes, mejor distribución de recursos para la salud y mejorar la conectividad de la ciudad. Por ejemplo, Talca es una de las pocas comunas que no aporta dinero extra para el funcionamiento del Departamento de Salud, cuando todos sabemos cuál es la necesidad que tiene la gente. Hoy el municipio prácticamente no invierte sus recursos propios, financiando el sistema sólo con los recursos que provienen desde el Ministerio de Salud.

Por otra parte, hay sectores de la comuna que se encuentran en total abandono. No es posible que los sectores acomodados tengan más áreas verdes y que sectores periféricos estén convertidos en basurales. No puede haber vecinos de primera y de segunda clase (…) El desafío apunta a que, de una vez por todas, Talca pueda surgir como una comuna agradable, limpia y descontaminada; una comuna que sea acogedora para la gente y donde todos puedan participar y ser escuchados de la misma manera”.

Medio ambiente, salud, equidad; pero las ciudades también buscan una identidad. ¿Cree usted lo mismo?

“Sin duda y ahí debemos ser capaces de elaborar proyectos que nos den un sello distintivo y que nos caracterice. Ahí tenemos, por ejemplo, ámbitos como el gastronómico, vitivinícola y de artesanía, los cuales pueden ser concentrados en barrios que se desarrollen en torno a estas actividades. 

Lo importante acá es generar una coordinación, un encadenamiento y sumar voluntades. Debemos alinear a todas las entidades, que no sólo sean capaces de financiar esta iniciativa, sino que también sean un aporte en su diseño, desarrollo y fortalecimiento en el tiempo”.

Siempre se ha hablado que Talca es una ciudad universitaria. ¿Qué piensa  en cuanto a la relación de las casas de estudios superiores con la ciudad?

“Es una relación que no existe. Por lo mismo, es esencial trabajar en una iniciativa que permita establecer un vínculo con la comunidad, las organizaciones sociales y también con la municipalidad. Hoy la ciudad cuenta con una potente red de educación superior, y que implica el movimiento de una gran cantidad de estudiantes, docentes y de una diversidad de opciones académicas. 

Nadie desconoce el aporte a la comuna, pero urge generar nexos y mesas de trabajo que nos permita dar una mirada a lo que como ciudad queremos construir y formar. Ver cómo orientamos -con la realidad local- las carreras que se imparten y cómo éstas, posteriormente, se insertan en el mundo laboral (…) Hoy siento que las universidades, los centros de formación técnica e institutos profesionales, van por un carril y las necesidades y requerimientos de la ciudad van por otro”.      

El país, la sociedad y los electores han cambiado. ¿Se ha superado el estigma que se instaló referido a sentir cierto temor de votar por un comunista?

“Yo creo que es un estigma que con el correr de los años se ha ido terminando. Durante el último tiempo, los comunistas hemos instalado temas que son relevantes para mejorar la calidad de vida de la gente. El discurso del PC es congruente con su accionar y así ha quedado de manifiesto tras el estallido social. Muchas de las demandas que allí surgieron, nosotros la veníamos exponiendo desde hace mucho tiempo. Quizás en su momento esos planteamientos eran minoritarios, pero hoy sin duda marcan la agenda. Y en lo personal, mi experiencia me demuestra que cuando uno es consecuente en el discurso, demuestra valores y principios, pero sobre todo es valiente en lo que hace, la gente lo reconoce y apoya más allá de un pensamiento o partido político”.

En cuanto al rol fiscalizador de los concejales. ¿Es complicado llevar adelante esa facultad cuando en el actual Concejo Municipal la oposición es minoría?  

“Ha sido difícil. Muchos esfuerzos son infructuosos, porque las denuncias por actos que tiene carácter de delito quedan ahí, sin resultados (…) Durante estas dos últimas gestiones, el ser una oposición minoritaria es complejo, y es que, por denunciar actos reñidos con la probidad, en muchas oportunidades tuve que enfrentar solo algunas situaciones poco amigables. En más de una ocasión sufrí apremios, agresiones verbales, intentos de agresión física (…) No es fácil tampoco tener que estar en tribunales, en Contraloría, y sumado a eso que producto de las pocas facultades que tienen los concejales, el rol de fiscalizar se hace aún más complicado”.

Poca maniobra para los concejales, quienes naufragan ante el excesivo poder del alcalde…

“Indudablemente. Los supra poderes que tiene el alcalde son nefastos, y sobre todo acá, en Talca, cuando el jefe comunal tiene un Concejo Municipal absolutamente alineado. Eso ha implicado una serie de toma de decisiones que se constituyeron en absolutas barbaridades”.

Cuando se habla del CREA, Macroferia, Mercado Central, Escuelas Concentradas y el Terminal de Buses, hablamos de una deuda grande con la ciudad. ¿Cómo se le explica al talquino que pasan los años y esos proyectos siguen estancados? 

“En esos proyectos ha habido mala gestión, falta de voluntad política, falta de compromiso y falta de decisión (…) Esto demuestra también que no hay una mirada de largo plazo y de futuro. Si queremos convertir a Talca en una ciudad desarrollada y que dignifique la calidad de capital regional, es necesario proyectarnos en el tiempo y dejar de ser cortoplacistas”

¿Qué opina de que se ejecuten proyectos como entregar balones o indumentarias, los paseos a la playa o el empastado sintético de las canchas de fútbol?

“Esa es una lógica impuesta a nivel municipal. Yo no creo que ello sea negativo y que deba dejar de hacerse; pero sí no deben ser lo prioritarios. Por eso, nuestro esfuerzo es construir un municipio inversor y que mire al futuro, y eso requiere organización, planificación y a los mejores profesionales en sus respectivas áreas. Nuestro foco debe estar puesto en aquellas iniciativas de inversión que sean de impacto, que vayan al fondo de los temas que queremos imlementar y que sean de real beneficioso para la comunidad en su conjunto”.

¿Cómo visualiza la ciudad de Talca en el futuro?

“Los tiempos actuales nos exigen ciudades pujantes, que sean aporte al desarrollo nacional; pero todo ello en sintonía y concordancia con la gente. Sería un error aspirar al desarrollo sin que ello vaya de la mano con la participación de la ciudadanía. Es momento que la gente y sus autoridades comunales discutan, proyecten y construyan ciudad. Cuando se involucran todos, el éxito está asegurado”.     

Imaginemos que estamos en el 11 de abril y no fue posible llegar al sillón alcaldicio. ¿Es un tema que inquieta? ¿Buscaría otro ámbito para seguir vigente? ¿Qué será de Sixto González? 

“Si no logramos el objetivo colectivo ciudadano de llegar a la alcaldía, no es para nada un caso de vida o muerte o para caer en depresión. Somos lo suficientemente maduros para entender que estos son procesos en donde se puede o no lograr el objetivo; por lo que seguiré participando en lo social y político, como lo he hecho desde que era estudiante universitario. 

Creo tener mucho en qué aportar, en otras facetas también. Y, por supuesto, me daré el tiempo para desarrollar algunos de mis gustos más sensibles como la música, la lectura, dedicar más tiempo a mi hermosa familia, disfrutar de la naturaleza, los árboles y, por supuesto, el fútbol”.

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